Primer día de ruta con el coche, eso si encontramos el coche. Pérdidos en un aparcamiento gigante, la solución que te dan es hacer sonar la alarma e intentar orientarte siguiendo el ruido, pero no funcionó hasta que no hubo más remedio que dejar sonar la alarma hasta que encontramos el coche, dos pisos más abajo. Y ahí estaba nuestro Mustang rojo descapotable. Lo primero que hice fue comprobar que mis pies llegaban a los pedales.
No dejamos Las Vegas sin antes pasar por el mítico letrero "Welcome to Las Vegas" para hacernos una foto. Aunque dos días son pocos nos vamos con la sensación de haber entendido la esencia de la ciudad, diversión. La noche antes en el casino pudimos comprovar lo que es llevarse el premio gordo en una de las máquinas, lástima que fuera con la apuesta más baja y solo ganáramos 11 dólares.
Durante el viaje pasamos por la presa Hoover pero no pudimos ver nada desde la carretera, parece que la tengan escondida para hacerte parar en su centro de visitantes. Una de las cosas que pudimos comprobar en carretera es que los límites de velocidad no se cumplen estrictamente, debe ser una leyenda urbana eso de que te sale el coche de policia si excedes el límite de velocidad.
Antes de llegar al Gran Cañón encontramos nieve, así que tocó levantar la capota y abrigarse, hacía mucho frío. Una vez dejamos las maletas en el hotel y después de comer en un McDonalds nos dirigimos hacia la entrada del parque en coche, donde compramos el pase anual válido para todo el año y para todos los parques (cuesta unos 80$). Una vez dentro aparcamos el coche y cogimos los autobuses que te llevan a los diferentes miradores. Existen 3 rutas diferentes y dos te llevan a zonas a las que no puedes acceder con tu propio coche. Los autobuses son gratuitos y vale la pena cogerlos todos, excepto la línea azul que te lleva por una zona a la que puedes acceder en coche. El conductor del autobús te explica durante el trayecto cual es el mejor mirador para el amanecer y cual para el atardecer. Cuando te acercas al primer mirador en el que puedes ver el Gran Cañón se te queda la boca abierta de lo impresionante y grande que es. Te imaginas que será grande pero no logras acercarte a la realidad. Lo siguiente será hacer una excursión en helicóptero sobrevolando el cañón, todo el mundo coincide en que es una experiencia que de debe vivir, así que les haremos caso, aunque los precios son algo elevados.
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